Empieza a tener movilidad en brazos.
Nadia Altamirano|Noticias|Sáb, 01/04/2020 – 08:45. Además de la recuperación física, para la familia es importante la recuperación psicológica de María Elena Ríos.
Tres semanas después de que la saxofonista María Elena Ríos ingresó al Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, por las quemaduras que en septiembre pasado le ocasionó una agresión con ácido, su familia reporta mejoras.
“Mi hermana ya se encuentra más estable, ya le pegaron los injertos, le cubrieron sus manitas, ya puede caminar y doblar un poquito sus brazos”, relató su hermana Silvia Ríos.
Luego de que un hombre -identificado como Rubicel HR y detenido recientemente al igual que su padre Ponciano HY-, acudiera a la casa de María Elena a Huajuapan de León a rociarle ácido, ella fue canalizada al Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, pero la atención fue limitada.
Después de denunciar a los medios de comunicación la falta de atención especializada, el pasado 13 de diciembre María Elena fue trasladada vía aérea al Instituto Nacional de Rehabilitación.
Su familia buscaba en lo inmediato que las partes del cuerpo que María Elena, no quedaran descubiertos y los injertos de su propia piel “pegaran”, tras la quemadura con ácido sulfúrico, lo cual ya lograron y permiten asegurar a su hermana Silvia que la saxofonista “está un poquito mejor en ese aspecto”.
El problema, además de la salud física son las repercusiones psicológicas, ya que “hay momentos en que se mentaliza que le va a echar ganas y otros en los que se acuerda lo que pasó y decae nuevamente, esperemos que con el tiempo vaya entrando en esa aceptación para poder trabajar más en su recuperación”.
Cicatrices de por vida
A su vez, en entrevista telefónica desde la Ciudad de México, el subdirector del Centro de Investigación y Atención de quemados del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra, Mario Vélez Palafox, explicó que la mayoría de pacientes requieren al menos diez años de tratamiento.
En ese lapso se pueden realizar varias cirugías, dependiendo el porcentaje del área del cuerpo quemada y la zona, siendo generalmente las manos las que requieren más intervenciones, a diferencias del tórax o los muslos.
Sin referirse al caso específico de María Elena, ya que su familia es la única autorizada para hablar de su tratamiento, explicó que con un paciente quemado de las manos o cara el equipo de especialistas se aboca a recuperar las funciones y en segundo término se deja la cuestión estética.
“Los pacientes quemados van a tener cicatrices y sí son de tercer grado siempre van a ser de por vida, podemos hacer algunos procedimientos para que disminuyan un poquito y no sean tan gruesas, aparentes o penetrantes, pero aún así se van a notar y siempre las habrá”, explicó
Más información
Buscan tirar amparo de empresario acusado de atacar a saxofonista